Había pasado, se había marchado con él. Y los había visto marchar, no podía evitarlo y era su decisión. Una vez más anteponía la felicidad ajena a la suya y, como era lógico, no era quién para interponerse ni siquiera para dar opinión. La había conocido no hace mucho y casi no sabía nada de ella. Se quedó allí pensando y al rato buscó un refugio, una historia ajena donde poder olvidar la suya, su libro.
Agachó la cabeza y siguió leyendo.
No recordaba mucho de la historia ya que no se acababa de concentrar, pidió otra ronda, aún quedaba tiempo antes de comer. Quizás se le estaba subiendo un poco todo, las emociones se le subían y se empezaba a rallar, el alcohol en sangre subía poco a poco mientras su vaso iba quedando sediento, estaba cansado.
De pronto oyó unos pasos rápidos, no levantó la cabeza, no esperaba a nadie. Lo hizo cuando ya vio la silla de enfrente moverse tras su flequillo, ¿ella?
Empapada, fatigada posiblemente de correr bajo la lluvia, estaba claro pero él no quería ni pensar. Ella intentaba sacarle palabra y sonrisa, incluso le intentó animar haciendo que dejara al margen su libro y solo la mirara a los ojos. Apenas funcionó, pero consiguió sacarle palabra, solo ella podía, ¿solo ella?
Tenía hambre y volvía a pensar de nuevo, no eran horas y sintiéndolo mucho se despidió brevemente y se fue a comer. Ella se quedó allí leyendo.
* * *
Apenas tenía hambre pero en casa no debían notarlo, la lluvia había amainado y parecía volver a despejar.
Serían las 5 de la tarde y le dolía la cabeza, bajó a su cuarto y se metió a la cama hasta nuevo despertar, sintió su móvil vibrar en su mesilla de noche, no estaba para nadie asique durmió hasta el día siguiente, por poner fecha. Los sentimientos le habían invadido y hundido, quizás sentía traición o sólo era soledad pero quien solo podía acogerlo en aquellos momentos era su cama y allí debía permanecer hasta que le echara de su lado.
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