No paraba de darle vueltas, esa chica se le había quedado mirando, esa chica había aparecido allí por casualidad, justo ese día en que él estaba a punto de acabar un libro que le encantaba y que no pudo acabar por la distracción que le había provocado la silueta de aquella mujer.
Él era un cliente habitual y no la había visto nunca, justo ese día. Sabía que le estaba mirando sin siquiera haber levantado la cabeza, sabía que por un momento a ella le importaba sin siquiera haber intercambiado palabra.
Se detuvo. Era de noche, muy de noche y prácticamente las calles se hallaban vacías. Ya no corrían ni las almas y las nubes tapaban la Luna.
No sentía frío, estaba acostumbrado.
Llegó a su portal y ella seguía en su cabeza. Pensaba cómo se había podido fijar si la luz no era abundante y el reclamaba la soledad vistiendo de negro. Había que buscarle para mirarle, algo debió llamar su atención.
Se sentó en la cama y desplegó el post-it que sujetaba fuertemente desde que había salido del bar por segunda vez.
Buscó el Twitter y cotilleó un poco a aquella señorita. Escribía, al parecer pintaba y tocaba el piano, una artista vaya. Por un momento dudó si dar el paso y estuvo al menos media hora observando solo la foto y la biografía.
Decidió leer un poco pero de tanto pensar le dolía la cabeza, se metió en la cama, puso el móvil a cargar como cualquier simple noche y se tumbó.
* * *
Llevaba un buen rato tumbado y no podía dormir, le faltaba algo, algo por hacer.
Levantó la cabeza, miro a su mesilla, cogió el móvil y le dio a "seguir" a aquella cuenta de Twitter inesperada.
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